Hay pacientes que llegan a consulta y me cuentan que ya sabían que tenían un problema desde hace tiempo.
Quizá habían notado una hernia.
Tal vez habían tenido episodios repetidos de dolor.
O ya contaban con un diagnóstico, pero decidieron esperar.
Y es completamente comprensible.
La idea de una cirugía puede generar dudas, miedo o simplemente hacer que una persona piense:
“Todavía puedo aguantar un poco más.”
El problema es que algunos padecimientos pueden avanzar con el tiempo.
Y aunque no todas las condiciones requieren una cirugía inmediata, esperar hasta que aparezca una complicación puede cambiar por completo la forma en la que se enfrenta el problema.
Una cirugía programada permite realizar una valoración completa, conocer las condiciones generales del paciente y solicitar los estudios necesarios antes del procedimiento.
También permite resolver dudas, revisar antecedentes médicos, planear la recuperación y preparar al paciente de acuerdo con sus necesidades.
En cambio, una cirugía de urgencia ocurre cuando existe una situación que no puede esperar.
Puede tratarse, por ejemplo, de una apendicitis complicada, una obstrucción intestinal, una hernia con complicaciones u otros problemas abdominales que requieren atención inmediata.
En ese momento, la prioridad ya no es decidir tranquilamente cuándo realizar el procedimiento.
La prioridad es resolver el problema.
Por supuesto, esto no significa que cualquier diagnóstico quirúrgico deba tratarse inmediatamente.
Cada paciente es diferente.
Hay situaciones en las que podemos vigilar y dar seguimiento. En otras, puede ser conveniente planear una cirugía antes de que el problema limite las actividades del paciente o aumente el riesgo de complicaciones.
Por eso considero que una valoración a tiempo es tan importante.
Acudir con un cirujano no significa que necesariamente vas a salir del consultorio con una fecha de cirugía.
Significa entender qué está ocurriendo, conocer tus opciones y tomar una decisión informada.
Si tienes un diagnóstico o una molestia que llevas tiempo dejando para después, quizá este sea un buen momento para conocer realmente tus opciones.
Agenda una valoración y, si existe un tratamiento quirúrgico indicado, podremos planearlo con tiempo, información y tranquilidad.



